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Estoy seguro de que hay muchas respuestas diferentes cuando se pregunta: “¿Qué hace un CFO?”

Y siendo sincero, esto tiene sentido. Las responsabilidades de un CFO pueden y deben variar dependiendo de la empresa, su antigüedad y etapa, la estructura accionarial (pública, privada, único accionista, VC, PE), los demás líderes ejecutivos y sus habilidades, la cultura organizacional y más. La lista sigue, pero creo que se entiende mi punto.

En realidad, no hay una “respuesta correcta”. 

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Este artículo te dará algunas ideas sobre hacia dónde va el rol del CFO, qué podría incluir y qué deberías esperar si buscas unirte a una empresa como CFO o si ya estás en una y quieres ampliar tus responsabilidades.

Para contexto, escribo esto desde la perspectiva de una empresa SaaS B2B en etapa Seed hasta Series A avanzada. Aunque mucho de lo que está escrito aquí aplicará de manera general, habrá contenido que no sea relevante o incluso sea incorrecto para etapas posteriores o distintas industrias. 

Estas son las 5 áreas principales en las que considero que un CFO debe ser líder en la actualidad:

  1. El Yin del Yang Organizacional
  2. Adoptar la Visión Matricial
  3. Socio de los Equipos GTM
  4. Salir de los Libros
  5. Planificar, No Presupuestar

Equilibrar el Optimismo con el Realismo: Convertirse en el Yin del Yang Organizacional

Uno de los aspectos más cruciales para ser un CFO altamente efectivo en una empresa en crecimiento es reconocer el papel delicado que debes desempeñar. A este acto de equilibrio lo llamo el Yin del Yang, y en su esencia se encuentra el mensaje clave de encontrar un equilibrio entre el optimismo y el realismo.

Como CFO, eres una parte integral del viaje del equipo fundador. Los fundadores se distinguen por su optimismo inquebrantable y su capacidad para inspirar al equipo a lograr grandes cosas contra todo pronóstico. Creen en lo imposible, rompen barreras y desafían la sabiduría convencional. 

Después de todo, los líderes financieros aportan una perspectiva diferente a la mesa. Es tu responsabilidad ver más allá del horizonte inmediato, considerar los riesgos y desafíos potenciales que pueden pasar por alto los fundadores.

Pero recuerda: es una segunda mirada sobria, no ser la persona negativa del grupo.

Eres el jefe del departamento financiero y probablemente tienes un equipo de finanzas a tu cargo, que absorbe tu entusiasmo o tu desdén. He visto a muchos CFOs cometer el error fundamental de llevar su rol de "voz de la razón" demasiado lejos y volverse pesimistas. Si bien es esencial aportar realismo a las discusiones, adoptar constantemente una visión negativa y minimizar las posibilidades puede tener efectos perjudiciales en la moral del equipo y en el crecimiento general del negocio.

Para ser un CFO efectivo, necesitas encontrar ese delicado equilibrio entre optimismo y realismo. Se trata de ganarte la confianza y el respeto del equipo, no siendo un aguafiestas constante, sino un realista con los pies en la tierra que verdaderamente cree en el negocio pero mantiene una visión realista. Esto requiere una reflexión personal: una creencia fundamental en el posible éxito del negocio. Si te falta fe en el éxito final de la empresa, se vuelve imposible lograr ese equilibrio como realista equilibrado… y probablemente debas irte, ya que no ayudas estando allí.

Actúa como si prestaras servicios de consultoría; si la empresa te contratara y solo le dijeras lo que no puede hacer, ¡te despedirían sin dudarlo! 

Imagina un escenario hipotético en el que tú, como CFO, adoptas constantemente una visión negativa, resaltando riesgos potenciales y minimizando las posibilidades. En esos casos, el equipo fundador empezará a estar en desacuerdo contigo y probablemente comenzará a ignorar tus aportes o incluso a ocultar información crítica, provocando que se pasen por alto problemas genuinos debido a la percepción de pesimismo constante. Te has convertido en el Pastorcito Mentiroso, o mejor aún, en el “Chicken Little”.

Cuando logras el equilibrio adecuado entre realismo y optimismo, puedes contribuir eficazmente como socio estratégico y líder dentro de la organización. Al mantener una creencia inquebrantable en la visión pero también siendo un realista con los pies en la tierra que identifica y comunica riesgos potenciales, creas un entorno donde el equipo puede confiar y apoyarse en tu orientación. Esto ayuda a la organización a superar desafíos y aprovechar oportunidades con una mentalidad realista pero optimista.

Creo que este equilibrio entre el optimismo y el realismo es más un arte que una ciencia. Requiere un esfuerzo consciente para reconocer el papel que desempeñas como realista, en lugar de como pesimista. Al elegir tus acciones y palabras cuidadosamente, puedes lograr ese equilibrio. A veces, es necesario tener reuniones difíciles para desafiar expectativas poco realistas, pero en otras ocasiones se trata de hacer preguntas incisivas, explorar posibilidades y trabajar con tu equipo para crear un plan considerando los riesgos.

No estás ahí para dejar pasar supuestos irracionales, pero no debe haber duda de que crees en la visión.

Al encontrar este equilibrio, te conviertes en un recurso invaluable para el equipo, fomentando un ambiente de confianza y colaboración.

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Adopta la Matrix: Ver a las Empresas como una Red Compleja

Para ser un CFO altamente efectivo, necesitas ver a las empresas como sistemas complejos, muy parecido a la Matrix. Se trata de comprender cómo se interrelacionan todos los números y cómo impactan en la salud general del negocio. 

Al comprender esta interconexión, puedes ajustar las cadenas de números y crear nuevas simulaciones que optimicen los resultados.

Al analizar el desempeño financiero de una empresa, los grandes CFOs van más allá de centrarse únicamente en los ingresos y gastos. Adoptan un enfoque holístico, considerando métricas clave como costo de adquisición de clientes (CAC), valor de vida del cliente (CLTV), tasa de abandono y margen bruto.

Debes comprender que estos números no son cifras aisladas sino variables interconectadas que influyen entre sí. No te detienes en métricas simples como el CAC, sino que profundizas en la segmentación, dándote cuenta de que los promedios engañan

A lo largo de mi carrera, he visto esto tantas veces que te pido sinceramente que te detengas un momento. Piensa en cómo, como CFO, puedes evitar caer en la trampa de mirar solo a un nivel superficial y, en cambio, profundizar en los detalles para identificar los factores clave que ayudan o perjudican un resultado.

Quieres descubrir si algo es realmente muy bueno o muy malo. Entonces, detén lo malo y haz más de lo bueno. 

Identificar los impulsores en la “Matrix” puede ayudarte a encontrar las métricas y acciones que realmente son buenas o malas y te da permiso para, en general, ignorar el resto. Al principio del ciclo de vida de una empresa, buscas cosas que tienen un impacto desproporcionado en el éxito o el crecimiento, no pequeñas optimizaciones. Al meterte en los detalles identificas esos impulsores, mientras que los promedios solo te dan resultados superficiales.

Necesitas ver la Matrix para saber qué hilos tirar.

Un CFO puede ejecutar simulaciones para comprender el impacto de cambiar estrategias de precios, ajustar la asignación de capital o explorar diferentes modelos de ingresos. Al ajustar estas variables, obtiene información sobre los posibles resultados en todo el negocio y puede tomar decisiones informadas para optimizar el desempeño financiero.

Los CFOs que adoptan la mentalidad de la Matrix navegan las complejidades del entorno empresarial de manera más eficaz. Van más allá del análisis financiero tradicional y profundizan en la interconectividad de diversos factores. Esto les permite tomar decisiones basadas en datos, identificar oportunidades de crecimiento y guiar a la organización hacia el éxito a largo plazo.

Interactuar con equipos de GTM: Colaborar para el crecimiento de ingresos

Si bien el Chief Revenue Officer (CRO) tiene la responsabilidad principal de la generación de ingresos, como CFO, tus fundadores, CEO y junta directiva esperarán que puedas predecir esos resultados. No desarrollar un conocimiento profundo de la estrategia go-to-market (GTM) y de los factores que la impulsan prácticamente garantiza que no podrás hacer predicciones fiables de nada.

No existe una verdadera distinción entre las unidades de ventas y de finanzas. Desempeñas un papel vital en la optimización de la valoración para la próxima ronda de financiación y los ingresos son uno de los principales impulsores para una mejor valoración. 

Obviamente, cerrar ventas es responsabilidad del equipo GTM, pero medir cómo se logran, cuáles son las métricas, cómo mejoran (también conocido como tracción) y dónde estás frente a los competidores y los puntos de referencia del sector es 100% tarea tuya. 

Colaborar con el CRO y el equipo de GTM se vuelve imprescindible, ya que ambos tienen el mismo objetivo: una gran salida y un resultado gratificante.

Claro, es posible que haya cierta tensión entre tú y el equipo GTM. Ventas se centra tradicionalmente en el flujo de caja a corto plazo, mientras que tu perspectiva de salida a largo plazo puede requerir un enfoque diferente. Al final, eso no importa; si trabajan de manera colaborativa, alinean las métricas clave y desarrollan un entendimiento común, podrán afrontar esta tensión y avanzar hacia objetivos compartidos. 

Recuerda: ambos quieren lo mismo – más ingresos. 

Pon en práctica tus habilidades Yin/Yang; un gran CFO se esfuerza en encontrar puntos en común para que no haya tensiones innecesarias entre los equipos de CFO y CRO. Necesitas información del terreno sobre ventas y ellos necesitan perspectivas del CFO.

Imagina un escenario en el que el equipo de GTM propone objetivos ambiciosos, como adquirir 100 mil usuarios en seis meses. En lugar de descartar la idea de inmediato o mostrar escepticismo, adopta un enfoque colaborativo. Hazte partícipe del objetivo (aunque sea más un “experimento mental” que una aceptación total). Luego colabora con el equipo de GTM para estructurar un plan y evaluar los riesgos asociados. Como dice el viejo refrán, se atraen más abejas con miel que con vinagre.

Es un tema digno de un artículo en sí mismo, pero hablemos brevemente de las comisiones. 

Tú, como Director Financiero, puedes contribuir significativamente a la probabilidad de que tu empresa alcance sus objetivos si formas verdaderamente un equipo con tu CRO. Después de todo, el plan de comisiones es similar a la receta de una comida gourmet. Es la precisión y el equilibrio en la combinación de ingredientes —el salario base, los porcentajes de comisión y los objetivos— lo que crea el plato perfecto (un equipo de ventas motivado y de alto rendimiento). Si agregas demasiado o muy poco de algo, corres el riesgo de arruinar la comida.

En resumen, tu relación con los equipos de GTM va más allá del análisis financiero. Implica comprender los factores que impulsan los ingresos, colaborar estrechamente con el CRO y participar activamente en el desarrollo y la ejecución de la estrategia de GTM. Aprovechando tu perspectiva financiera y creando y alineando incentivos, puedes impulsar el crecimiento de los ingresos, mejorar la valoración y contribuir al éxito general de la empresa.

Supervisar la Contabilidad, pero no ser Contador: Pasar de Controller a CFO Estratégico

Con frecuencia, los fundadores cometen el error de simplemente contratar controllers y promoverlos a cargos de CFO. Sí, querrás conocer los detalles de tu balance general, pero no puedes crear valor si dedicas todo tu tiempo a ello.

Aunque la contabilidad y el cumplimiento son indudablemente aspectos importantes de la gestión financiera, no abarcan todo el alcance del rol de CFO; recuerda, se trata de un director general, no de una computadora potente. Sin el soporte y la formación necesarios, los contadores pueden tener dificultades para convertirse en CFOs estratégicos y ejecutar una FP&A o una toma de decisiones eficaces.

He presenciado este desafío de primera mano. Muchos líderes financieros provenientes del ámbito contable tienden a regresar a su zona de confort, centrándose principalmente en aspectos transaccionales y operativos. Las demandas de los informes financieros, las conciliaciones y los plazos de cumplimiento pueden consumir una parte significativa de su tiempo y atención, dejando poco espacio para el pensamiento estratégico y la creación de valor.

Para evitar caer en la trampa de ser solo un contador, necesitas conscientemente ampliar tus competencias y abrir tu perspectiva. Esto implica un cambio de mentalidad: pasar de enfocarte en los números históricos a involucrarte activamente en el presente; contribuir en discusiones estratégicas, alinear la planificación financiera con la estrategia global de la organización e impulsar iniciativas que trasciendan el ámbito tradicional de la contabilidad.

La conclusión clave es darse cuenta de que, muchas veces, los contadores que se convierten en CFOs todavía “buscan permiso” para pasar a un rol estratégico. El recorrido en las cuatro grandes firmas de auditoría por el que pasan muchos CPAs refuerza esto de manera involuntaria con su gran enfoque en la auditoría y, lamentablemente, incluso fuera de las grandes firmas, el enfoque sigue siendo técnico. Hay muy poca oferta educativa centrada en convertirse en CFO; lo que existe está diseñado para ayudar a los Contadores Públicos Certificados a ser, bueno, contadores.

Buscar orientación o mentoría formal o informal de CFOs experimentados (así como de CEOs y CROs que han trabajado con grandes CFOs) puede ser invaluable. Sé curioso, haz preguntas, mantente abierto y trabaja para aplicar esas lecciones en tu propio camino. 

No es sólo pintar por números. Tendrás que volver a usar esas "habilidades artísticas" y adaptar lo aprendido a tu situación. Rara vez, si acaso, las cosas encajan perfectamente. Por supuesto, los programas de desarrollo profesional, cursos de educación ejecutiva y oportunidades de networking enfocados en finanzas estratégicas y habilidades de liderazgo pueden proporcionarte herramientas, marcos de referencia y conocimientos para sobresalir en el rol de CFO estratégico. 

Hornear es una ciencia pero cocinar es un arte. Como CFO, estás cocinando: no existe una receta exacta que seguir.

Planificación, no Presupuesto: Liberando el Poder de la Planificación Dinámica

Cuando se trata de gestión financiera, existe una gran diferencia entre planificar y presupuestar. Muchas personas erróneamente las tratan como sinónimos pero, en realidad, son procesos distintos con objetivos diferentes. Entender esta distinción y adoptar una planificación dinámica puede desbloquear un valor inmenso para tu organización.

El presupuesto suele verse como un ejercicio estático en una hoja de cálculo centrado en conciliar números mensual o trimestralmente. Tiende a enfatizar el control y el cumplimiento, asumiendo que el futuro se desarrollará exactamente como se planeó. Sin embargo, en el entorno empresarial actual, este enfoque puede obstaculizar la agilidad y la capacidad de respuesta ante eventos inesperados.

Por otro lado, la planificación es un proceso dinámico e iterativo que apunta al crecimiento futuro. Implica desarrollar una representación numérica de un documento de planificación vivo: una hoja de ruta que guía a la organización hacia sus objetivos estratégicos. Mientras que los presupuestos solo representan una dimensión de la ejecución exitosa, un plan abarca una visión más amplia, considerando múltiples factores, riesgos y escenarios potenciales (recuerda el ejemplo de Matrix mencionado anteriormente).

Como CFO estratégico, tu papel es ser un planificador, no solo un presupuestador. Debes adoptar una planificación dinámica y reconocer que el futuro es incierto y puede cambiar. Este cambio de mentalidad te permite navegar eventos imprevistos, adaptar estrategias y liderar procesos de toma de decisiones que impulsan a la organización hacia sus metas.

Imagina un escenario en el que tu empresa enfrenta una disrupción inesperada del mercado o un cambio significativo en el comportamiento del cliente. Mantener una mentalidad presupuestaria puede llevar a una rigidez excesiva, impidiendo una respuesta eficaz ante el cambio. Sin embargo, si adoptas un enfoque de planificación dinámica, puedes reevaluar rápidamente la situación, recopilar información, interactuar con equipos multifuncionales y ajustar los objetivos financieros y la asignación de recursos según sea necesario. Un presupuesto es estático; un plan es un organismo vivo que se adapta a medida que cambia el mundo real. Recuerda esto y no quedarás paralizado.

Para implementar de manera eficaz la planificación dinámica, aprovecha las tecnologías emergentes y las herramientas analíticas que proporcionan datos e insights en tiempo real, como el software CPM o las herramientas de pronóstico. Esto te permite monitorear los indicadores clave de rendimiento, crear automatizaciones efectivas, rastrear tendencias de la industria e identificar posibles riesgos y oportunidades. Al aprovechar estas capacidades, puedes tomar decisiones proactivamente basadas en datos, corregir el rumbo cuando sea necesario y mantenerte por delante de la competencia. 

El manual del CFO estratégico

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